viernes, 5 de agosto de 2011

Las maras, su origen y llegada a Honduras


Considerados por los extremistas como un cáncer de la sociedad, las maras ocupan en este momento un sitial de estorbo dentro de un país sediento de trabajo, algo que no aparece en el diccionario de estos jóvenes, a quienes unos ven como víctimas del sistema, mientras la mayoría los agrupa del lado de los delincuentes.

La frase nunca tantos debieron tanto a tan pocos es todo lo contrario cuando se habla de las maras, pues en todo caso será que nunca tantos sufrieron tanto por tan pocos y es que el efecto demoledor de los pandilleros es algo que afecta al grueso de una nación cargada de heterogéneos problemas.
Pero las maras no son "Made in Honduras'', este es un parto que vino del país más poderoso del mundo, ese que muchos buscan por un sueño, ese que casi siempre acaba en pesadilla. De ese país nos vino esa epidemia más letal que el dengue hemorrágico y más contagioso que el ébola.
A lo largo de seis capítulos vamos a analizar todos esos detalles alrededor de estas pandillas juveniles, pero para ello es necesario ahondar primero en las raíces, es decir en los orígenes de estos grupos.

La Mara Salvatrucha y La 18
Conocidas como pandillas juveniles hay que destacar que la primera en formarse es La 18, que se identifica así por estar en esa calle del sector de Rampart en Los Ángeles. Sus integrantes, todos latinos y negros, comienzan a ser liderados por mexicanos, que representan la mayor cantidad de inmigrantes en California.Pero luego surgen sus contrincantes o enemigos, que son los salvadoreños que forman la llamada Mara Salvatrucha y a partir de ese momento comienzan a librar batallas campales en busca de dominios de territorios.
En escena aparecen jóvenes con sus cuerpos enteramente tatuados, cortes de pelos punk, camisetas negras con dibujos de calaveras, saludando con signos y lenguajes corporales propios y herméticos, golpeando en la cara y escupiendo. Ya para este momento los registros dan cuenta que  sólo en San Pedro Sula hay 1,350 pandillas juveniles integradas por 150 mil jóvenes de entre 11 y 18 años, quienes muestran estadísticas de muerte con un promedio de mil homicidios al año y 33 mil detenciones por actos reñidos por la ley.

La palabra mara
Pero obviamente los creadores de estas pandillas han sido latinos que en determinado momento han  sido deportados o simplemente regresan de vacaciones a sus países y es ahí donde comienza la  proliferación en América Latina, incluida Honduras. La palabra mara es, sin dudas, puesta por los salvadoreños y lo usan como una acortación de  la palabra "Marabunta'', nombre de una hormiga salvaje que habita en grandes cantidades y  arrasa las junglas amazónicas como una plaga. Esta acepción de la palabra mara ellos la usaron al identificarse como un grupo de jóvenes que  invadieron Estados Unidos, se regaron como una plaga y tomaron un aspecto destructivo dentro de una ciudad tan gigantesca como Los Ángeles. Al igual que en Estados Unidos, en Honduras surgen numerosas organizaciones de mareros con los más variados nombres, pero todas identificadas ya sea con La 18 o con la MS, abreviatura de la Mara Salvatrucha.

Porqué la juventud se asocia con pandillas
Jóvenes de una gran variedad de grupos étnicos y socio-económicos se están incorporando a
pandillas. Ningún grupo étnico o ubicación geográfica es excluida. Las edades de miembros de
pandillas son de los 13 a 21 años. Entrevistas con miembros de pandillas indican que ellos mismos  no entienden porqué se unen a pandillas, pero sus razones varían desde por fraternidad hasta por protección propia, como sigue.
Identidad: Los miembros de pandillas quizá no pueden lograr una identidad en su ambiente,  entonces la buscan en la cultura de las pandillas. Muchas veces se imaginan ser como guerreros contra el mundo de fuera, protegiendo a su vecindad.
Protección: En comunidades donde hay varias pandillas, el unirse a una parece ofrecer considerable protección contra la violencia y ataque por parte de pandillas rivales.
Compañerismo: Estudios indican que algunos miembros de pandillas quizá no tienen estructuras estrechas de familia. Actividades pandilleras ofrecen continuidad y un sentido de familia que a veces no existe en el hogar.
Intimidación: Amenazas, palizas violentas, y peligrosos ritos de admisión son usados a menudo para forzar a la gente a unirse.
Amor propio: Estudiantes con bajo concepto propio quizá están intentando a aumentar su concepto  de sí mismo. Estos jóvenes quieren ser reconocidos por sus actividades, ya sean criminales o no.
Las pandillas pueden proveer esos elogios que tal vez no reciben en su casa o escuela. Muchos no se dan cuenta de los peligros que existen en actividades pandilleras.
Otras razones: Hay varias razones personales por las cuales los jóvenes se incorporan a pandillas. Estas incluyen la excitación de actividades pandilleras, la necesidad de ser aceptados por los otros jóvenes, presión de sus compañeros, búsqueda de atención, beneficio financiero, y tradición de familia.
¿Qué puede hacer?
Los padres deben de estar conscientes de cambios que ocurren en sus hijos, tal como en su manera de vestir, su selección de amigos, y/o en su comportamiento. Hacer caso a lo que está ocurriendo en la vida de sus hijos. Haraganearía, violencia y falta de respecto hacia otras personas y propiedad pueden ser señales de asociación con pandillas. Dinero extra: Si su hijo o hija han comprado cosas nuevas y caras, o tienen dinero extra, pero no tienen explicación acerca de donde ha venido el dinero, debe de alertarse usted que algo está pasando.

ACUERDOS CON SALVATRUCHA:


Cansados de las extorsiones de las pandillas y la falta de soluciones por parte de las autoridades, los empresarios de San Miguel, la tercera ciudad en importancia de El Salvador, optaron por un camino que encendió la polémica en el país: se sentaron a negociar con los líderes de la temible mara Salvatrucha. El protagonista de las reuniones ha sido et propio alcalde de San Miguel y también empresario, Will Salgado, quien en la primera semana de septiembre reunió a unos 500 hombres de negocios para informarles de sus gestiones, que el gobierno salvadoreño se apresuró a descalificar.

De acuerdo con el alcalde, por estas gestiones se ha logrado una tregua de seis meses, periodo en que no habrá extorsiones ni cobro de “rentas’. Por contrapartida, los líderes de la pandilla exigieron a Salgado que forme una comisión con empresarios y miembros de la Procuraduria para la Defensa de los Derechos Humanos para continuar con las negociaciones.

“Lo que ellos desean es que les demos trabajo, apoyo y no marginación”, aseguró Salgado. Pero tras este encuentro comenzaron a circular comunicados de los escuadrones de la muerte o “de limpieza social” llamados Sombra Negra y Comando Central Maximiliano Hernández Martínez, amenazando con liquidar a todos los mareros de Salvatrucha. Los maras respondieron que más allá de las reuniones con los empresarios, “están preparados para la guerra". San Miguel es la capital de una región que ha crecido comercialmente a causa de la imparable migración de sus habitantes hacia Estados Unidos.

Los 2,5 millones de inmigrantes salvadoreños en ese país envían remesas por valor de unos 3.000 millones de dóLares anuales. Pero el fenómeno migratorio también ha generado nuevos problemas, como el surgimiento, hace más de una década, de las maras, que se ven potenciadas por las deportaciones de los indocumentados desde México y Estados Unidos, muchos de los cuales regresan con antecedentes criminales.

La iniciativa del alcalde de San Miguel generó la polémica en todo el país ya que temen que esas negociaciones se conviertan en el “blanqueo” de las habituales extorsiones de las pandillas. Pero Will Salgado tiene una forma sencilla de explicar su iniciativa: “Cuando uno está acorralado tiene que hablar con Dios y con el diablo”.

Las Maras


"Mara" es el sinónimo salvadoreño de pandilla delictiva juvenil. Originada por el retorno a centroamérica de enormes cantidades de emigrantes deportados por delincuencia desde México y Estados Unidos, transfiere las condiciones para recrear en el plano nacional, aquellas condiciones de marginalidad, violencia, delincuencia y supervivencia, aprendidas y desarrolladas por los deportados en los distintos lugares en los cuales lograron su estadía. A ello se agregan los jóvenes de sectores sociales marginados, conformando una amenaza social por la eventual violencia con la que actúan tanto hacia afuera como hacia adentro de estos grupos.

Básicamente se conforman dos grandes pandillas que se conocen como: La Mara Salvatrucha Trece (MS13). La Mara 18, viene inspirada de pasajes biblicos respecto al numero de la bestia "666", 6 + 6 + 6 = 18. Es debido a eso que se llama Mara 18.



Con el aumento de personas que retornaban diariamente, el fenómeno social se hizo no sólo nacional sino también regional, de forma que hacia los (inicios del siglo XXI), en casi en todo Centroamérica se conoce como "Maras" a las agrupaciones juveniles principalmente, ya sean de tipo delictivo, de crimen organizado o simples reuniones de vecinos jóvenes con algo en común.