viernes, 5 de agosto de 2011

ACUERDOS CON SALVATRUCHA:


Cansados de las extorsiones de las pandillas y la falta de soluciones por parte de las autoridades, los empresarios de San Miguel, la tercera ciudad en importancia de El Salvador, optaron por un camino que encendió la polémica en el país: se sentaron a negociar con los líderes de la temible mara Salvatrucha. El protagonista de las reuniones ha sido et propio alcalde de San Miguel y también empresario, Will Salgado, quien en la primera semana de septiembre reunió a unos 500 hombres de negocios para informarles de sus gestiones, que el gobierno salvadoreño se apresuró a descalificar.

De acuerdo con el alcalde, por estas gestiones se ha logrado una tregua de seis meses, periodo en que no habrá extorsiones ni cobro de “rentas’. Por contrapartida, los líderes de la pandilla exigieron a Salgado que forme una comisión con empresarios y miembros de la Procuraduria para la Defensa de los Derechos Humanos para continuar con las negociaciones.

“Lo que ellos desean es que les demos trabajo, apoyo y no marginación”, aseguró Salgado. Pero tras este encuentro comenzaron a circular comunicados de los escuadrones de la muerte o “de limpieza social” llamados Sombra Negra y Comando Central Maximiliano Hernández Martínez, amenazando con liquidar a todos los mareros de Salvatrucha. Los maras respondieron que más allá de las reuniones con los empresarios, “están preparados para la guerra". San Miguel es la capital de una región que ha crecido comercialmente a causa de la imparable migración de sus habitantes hacia Estados Unidos.

Los 2,5 millones de inmigrantes salvadoreños en ese país envían remesas por valor de unos 3.000 millones de dóLares anuales. Pero el fenómeno migratorio también ha generado nuevos problemas, como el surgimiento, hace más de una década, de las maras, que se ven potenciadas por las deportaciones de los indocumentados desde México y Estados Unidos, muchos de los cuales regresan con antecedentes criminales.

La iniciativa del alcalde de San Miguel generó la polémica en todo el país ya que temen que esas negociaciones se conviertan en el “blanqueo” de las habituales extorsiones de las pandillas. Pero Will Salgado tiene una forma sencilla de explicar su iniciativa: “Cuando uno está acorralado tiene que hablar con Dios y con el diablo”.

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